Diálogos para el Perdón y la Reconciliación

Diálogos para el Perdón y la Reconciliación

Dada la actual coyuntura en el mundo entero y en especial en Colombia por el Covid-19, hoy por hoy dividida y polarizada, en donde el proceso de paz paso a un segundo plano y de ello el Postconflicto, y, para nuestro caso y en nuestro medio, desafortunadamente no hay una cultura de Perdón y Reconciliación, no fuimos educados para este proceso; hay que construirla a partir de nuevas y futuras generaciones en una educación para la vida, como también un cambio y compromiso en políticas públicas y de jueces que entiendan, se comprometan y vivencien no solo esto, sino un verdadero cambio cultural y judicial, de justo, más que de ley, dado que “Fruto de la Justicia será la Paz”.

Es compleja la temática dada las circunstancias culturales, las vivencias, traumas y heridas en los corazones. El perdón y la reconciliación son dos factores importantes y determinantes en la transformación de las prácticas culturales en los procesos de paz. El perdón como un proceso de reemplazo de las emociones negativas hacia un agresor por emociones positivas y también como olvido del agravio. La reconciliación entendida en el sentido del reinicio de las interacciones con el agresor y en diversos casos no hay diferencia entre perdonar y reconciliarse, porque el uno lleva al otro. Tanto para perdonar como para reconciliarse, es importante la necesidad del diálogo, también al compromiso de no repetición de la ofensa, y en otros casos, a la exigencia de que los ofensores experimenten una consecuencia por sus agravios.

La gestión pacífica de conflictos implica pensar e introducir prácticas culturales que interrumpan la reproducción de la violencia y favorezcan la reparación del tejido social, tejido que ha sido deteriorado por la confrontación armada, en especial en sociedades donde la dinámica de la violencia ha sido de larga duración, con consecuencias de sufrimiento y heridas irreparables. El perdón y la reconciliación se consideran estrategias útiles para esta reparación mediante el dialogo.

Desafortunadamente nunca nos prepararon para la paz y menos para un proceso de perdón y reconciliación, no fuimos educados dado la antigüedad del fenómeno, entre otras por tantos odios, rencores y resentimiento, y en algunos casos sed de venganza; en hora buena debemos asumir identidad y compromiso por un cambio cultural, donde la verdad que es la primera sacrificada en la guerra salga a flote, entre otras en reconocer y aceptar los hechos más allá de las culpas.

En este proceso de cambio tanto las víctimas como los causantes no deben permitir por mutuo acuerdo que el pasado defina las relaciones del futuro, comenzar a ver a los agresores con sentido de humanidad, deaceptación y considerar la posibilidad de construir una nueva relación, esto es una nueva cultura, en donde unos y otros son seres integrales (cuerpo, alma y espíritu) y todo suma, que se validen y se reconocen como un acto de respeto para iniciar una nueva vida, entre otras porque el perdón nos libera y nos sana a partir de abrir mente y corazonessinceros (de adentro hacia afuera), rescatando principios y valores, restaurando la familia base de la sociedaden la Construcción de una Cultura de Convivencia para la Paz.

 

Reflexión:        1. ¡La naturaleza del hombre es un espíritu, que tiene un alma y vive en un cuerpo, y, debe establecer un equilibrio entre los tres!

 

  1. ¡El perdón sana y te llena de paz!

 

  1. “Fruto de la Justicia será la Paz”.
Language