Construcción de memoria: Inmigrantes de Japón 1ª PARTE

Construcción de memoria: Inmigrantes de Japón 1ª PARTE

La experiencia histórica de Colombia sobre migración

Caracteriza al país como nación típicamente receptora.

 En la construcción de escenarios de confianza para la paz, programas de emprendimiento con responsabilidad social, y de esto, el desarrollo de nuestro trabajo de campo a lo largo y ancho de Colombia, en la región del Cauca nos encontramos con una grata experiencia que forma parte de nuestra memoria histórica y de ello parte de la narrativa de esta cultura; la migración de  japoneses al extranjero, que comenzó con la apertura de la isla nación al resto del mundo y su ingreso a la época moderna en 1868. Al convertirse en parte de la red internacional de mano de obra, capital y transporte, repentinamente, los japoneses se hallaron en medio de un veloz cambio socioeconómico, que por lo tanto generó una población rural lista para la migración nacional e internacional.

En 1868, un empresario norteamericano envió a un grupo de 148 japoneses a Hawaii para trabajar en plantaciones de caña de azúcar. También envió a otras 40 personas a Guam.

Otros miles de japoneses partieron hacia Thursday Island, Nueva Caledonia, Australia, Fiji, y otros destinos en el Pacífico Sur con contratos de trabajo similares. También fueron a las Filipinas, donde estuvieron involucrados en la construcción, básicamente, estos «inmigrantes» no eran colonizadores sino trabajadores dekasegi que tenían planeado regresar a casa con dinero después de algunos años de trabajo en un país extranjero.

El Japón devastado por la guerra tuvo que dispersar su creciente población que excedía las provisiones nacionales de comida y otros recursos limitados. Durante la ocupación de los Aliados, no se permitió la emigración, con excepción de las así llamadas «novias de guerra», que ingresaron a los Estados Unidos, Canadá y Australia, entre otros países, con sus maridos no japoneses. Aun así, después del Tratado de Paz de San Francisco de 1951, que otorgó la independencia al Japón, el país realizó convenios especiales con gobiernos latinoamericanos para enviar emigrantes para el desarrollo de la agricultura. Los primeros emigrantes de postguerra partieron rumbo a Brasil en 1952, a Paraguay en 1954, a Argentina en 1955, a la República Dominicana en 1956, y a Bolivia en 1957.

LA MIGRACIÓN JAPONESA AL VALLE DEL CAUCA

Damos cuenta de las formas como la migración japonesa fue parte importante de la construcción de la región, de acuerdo con las dinámicas de vinculación de estos pobladores a ella. Los japoneses tuvieron un proceso de integración cambiante en la región, al formar partes en distintos proyectos de construcción de la misma, de una manera exitosa.

Primer tipo de inmigrantes: Serían aquellos que viajaron por cuenta propia y que no llegaron necesariamente del Japón, sino que conocieron el territorio colombiano a partir de otros viajes y exploraciones en Suramérica. Estas personas llegaron entre las tres primeras décadas del siglo pasado y se establecieron en lugares, según el puerto por el que entraron: Costa Atlántica o Buenaventura. Según los estudios de Sanmiguel, no fueron más de treinta personas y su vinculación laboral estuvo directamente ligada con oficios como la jardinería, la barbería y el comercio. En gran parte, eran hombres solteros que se asentarían en territorios colombianos del norte y del sur

El segundo tipo de inmigrantes: Estaría conformado por todas aquellas familias –no individuos- que llegaron a través de contratos o proyectos establecidos entre Colombia y Japón, por la Compañía de Emigración de Ultramar, para vincularse a colonias agrícolas, específicamente a El Jagual en el departamento del Cauca al suroccidente de Colombia. Entre estos, pueden rastrearse tres grupos o, más bien, tres proyectos concretos que trajeron, a veinte familias japonesas que formarían parte de la “Colonia El Jagual” en Corinto, Cauca.

La primera de estas entradas comprendió a cinco familias, con veinticinco miembros en total, saliendo el 7 de octubre de 1929 del puerto de Yokohama y arribando a al puerto de Buenaventura el 16 de noviembre. Dos días después, al llegar a El Jagual, las familias recibieron sus lotes, que empezaron a labrar y a sembrar el arroz y el maíz

La segunda inmigración estuvo compuesta por cinco familias y treinta y cuatro personas, estos zarparon el 14 de marzo de 1930 y llegaron a El Jagual el 21 de abril del mismo año. De nuevo, las tierras fueron repartidas, esta vez por conveniencia debido al número de integrantes de las familias, que oscilaban entre las cuatro y diez personas.

La última migración ocurre en 1935, de cien personas, que llegaron en el buque Hieyo Maru. El buque partió de Yokohama el 22 de septiembre y llegó a Buenaventura el 26 de octubre. Ya un poco más consolidada la economía parcelaria en Colombia, con los inicios del despegue cafetero en Colombia, se destinaron para estas catorce familias ciento veinte plazas y empezaron sus caminos como colonos

El tercer tipo de inmigrantes: Es aquel que llegó por medio de las redes sociales, es decir, por medio de amigos y familiares que viajaron como trabajadores, o mujeres comprometidas en matrimonio. Estos viajaban por medio de acuerdos verbales con los inmigrantes ya establecidos anteriormente y que, de alguna manera, habían tenido éxito económico dentro de sus proyectos. De esta manera, se puede entender el proceso de inmigración japonesa, agregando que, en la década de los sesenta, se hacen nuevas invitaciones a japoneses, pero ya más individuales y personalizadas para participar en proyectos empresariales, aunque también de otro calibre, como pueden ser educativos.

 

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